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Bailes folclóricos en América Latina
Desde la Chacarera pasando por la Morenada, hasta la Llamerada y el Joropo, los bailes folclóricos representan las diversas culturas locales de América Latina. Cada región en la zona sur-oeste de Estados Unidos, México, América del Sur y América Central es conocida por danzas localmente características identificadas por sus trajes, ritmos, colores e influencias particulares.

Algunos bailes folclóricas son reconocidos tanto por sus trajes como por sus movimientos. Estos trajes muy elaborados y fabricados a mano son hechos principalmente de algodón, el cual se cultivó por primera vez en México hace 5,000 años. En Perú, el algodón también fue utilizado hace miles de años por los Incas para vestimenta y redes de pesca en los pueblos pesqueros a lo largo de la costa.

Los trajes tradicionales elaborados para los bailes folclóricos hacen énfasis en el origen del baile. En el sur-oeste de Estados Unidos, los trajes se caracterizan por el dénim y las camisas de vaqueros mientras que los trajes del Distrito Federal de México reflejan una influencia española tradicional más fuerte, y los de Yucatán reflejan las tradiciones indígenas. En los bailes folclóricos del norte de México, las mujeres usan faldas voladas en brillantes colores adornadas con cintas cuyos colores tienen significados locales. En Panamá, las mujeres usan una pollera especial, un vestido en algodón liviano hecho a mano para los climas tropicales complementado con un detallado diseño floral. El traje del hombre es relativamente sencillo, sin embargo los sombreros son finamente elaborados a mano por los artesanos y sus camisas de algodón exhiben botones dorados y de madre perla. En la Cuenca de Chile y en la Chacarera de Argentina, los bailarines maniobran las faldas completas, los pañuelos y las capas mostrando un mar de colores y movimientos.

El baile folclórico ha crecido para representar una parte muy importante de la identidad y cultura de una nación. Su popularidad continúa en aumento a medida que las familias, estudiantes y grupos comunitarios mantienen las tradiciones vigentes y abrazan su significado como el tesoro más valioso de un país.
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