Hay buenas razones por las que el algodón
es especialmente atractivo en verano: es fresco, respira, y es fácil
de lavar y cuidar... En resumen, calza perfectamente con un estilo
veraniego de vida sin problemas. El algodón es posiblemente
la tela más buscada para las prendas de verano; a la vez,
se presta para un sinnúmero de opciones para decorar con
estilo.
Para todos los gustos: El denim de algodón,
el dril y el paño fino son ideales para mantelería
de verano y cojines para asientos. Puede comprarlos por yardas
y coserlos a mano para crear decoración instantánea
para la terraza o el patio. Algunos simples cuadrados de tela
son excelentes servilletas para un picnic. Manteles de colores
brillantes o con estampados de flores agregan un elegante toque
a una cena al aire libre. Y puesto que la tela de algodón
es económica (y lavable) puede Ud. darse el gusto de tener
una variedad de opciones.
Cojines: Algodón lustroso
estampado (chintz o zaraza) es una opción permanentemente
popular, en una variedad de estampados, bandas y sólidos.
Otra idea: ¿por qué no usar colorido material para
toallas para cubrir los cojines? Ellos resultan así en
un accesorio inesperado al aire libre, son fáciles de llevar
a la playa o la piscina y son, además, ideales para una
relajada tarde de simple flojera.
Camas de Ensueño: Las
crujientes sábanas de percala son lo último en lujo,
y (Oh!) tan gratas en un crepúsculo de verano. Para dar
a su cama una innovación romántica, agréguele
unas almohadas con fundas de encaje, o instale cortinas en una
cascada de batista, o use espumilla o algodón translúcido
para crear por encima un acogedor palio.
Hallazgos en la Feria: Fundas,
cojines, y aún una confortable manta de felpilla pueden
dar nueva apariencia a sillas y sofás.. Un mantel de mesa
puede transformar un viejo baúl en una mesa extra de estilo.
Matelassé, una tela de algodón con apariencia de
cobertor, puede hacer juego con otras piezas. ¿Tiene un
hermoso cobertor clásico que ha estado por mucho tiempo
en la familia, pero no sabe cómo usarlo? Trate de enmarcarlo
con un borde de tela que le haga juego, y transfórmelo
en una pieza de arte que lucirá en una muralla del cuarto.